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Una tormenta y el río Santa Catarina “ruge”
por Miguel Sahún | 18-08-2008 |

Con menor capacidad de conducción de agua que en 1988; obstaculizado por obras y maleza, el río Santa Catarina nos recuerda que la tragedia del Gilberto se repetiría con una tormenta muy inferior

A poco menos de un mes de cumplirse el 20 aniversario de aquella tragedia del huracán Gilberto, el río Santa Catarina ha vuelto a rugir…

No, claro, esta vez su rugido no es la décima parte de aquella pesadilla; pero el nivel que alcanzó ayer,con un aguacero, abre los ojos a una realidad que no puede esconderse; el río no tiene siquiera la mitad de la capacidad para transportar agua en su cauce, de la que tenía en aquel aciago 16 de septiembre de 1988.

Don Jesús Hinojosa ha sido reiterativo… pero insiste en que algo hemos estado haciendo mal.

“Nos estamos confiando a la presa Rompepicos; pero esa presa sirve solamente si el huracán o la tormenta, descargan allá en lo alto de la sierra; pero si el agua cae en García, o en Santa Catarina, vamos a estar en serios problemas”, apunta el actual diputado local y exdirector de Agua y Drenaje.

Don Jesús elaboró un proyecto de drenaje pluvial desde el año 2000 y del mismo, apenas se avanzó menos de la tercera parte.

Ayer, con poco menos de una hora de lluvia intensa en diversos sectores que descargan hacia el Santa Catarina, el cauce estaba lleno de lado a lado, y faltaba solamente altura para llegar a las avenidas, especialmente Morones Prieto.

El problema pudiera agravarse en caso de alguna precipitación intensa, ya no del tamaño de un huracán, sino con una tormenta tropical tendríamos suficiente para que el río se desbordase.

“Si llegar un huracán, algo parecido al Gilberto, el agua llegaría hasta el Palacio de Gobierno… tiene muy poca capacidad actualmente el río Santa Catarina y eso provoca un riesgo enorme”, insiste don Jesús.

Para colmo, actualmente en el río se notan máquinas pesadas realizando trabajos de compactación; un campo de golf elevó su nivel entre Zaragoza y Revolución… y en Guadalupe, el cauce está lleno de árboles y de maleza.

Todo ello, advierte don Jesús, evita el flujo del agua, provoca acumulamientos, eleva el nivel de las aguas y adelante puede ser el desencadenante de que tome mayor velocidad.

“Hemos descuidado al río, y no sé por qué”, dice el legislador.

-En 1988, el Gilberto era un huracán de clase cinco, la mayor en la escala de medición.

-El agua del fenómeno “reventó” en la Sierra Madre y bajó en gran caudal, toneladas de agua a más de 70 kilómetros por hora a través del Santa Catarina.

-El río arrastró camiones, autos, curiosos y a rescatistas; la peor tragedia climática en el Monterrey de la segunda mitad del siglo XX.