El lema del PAN es “por una Patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos” y uno de sus fines es lograr “el reconocimiento de la eminente dignidad de la persona humana y, por tanto, el respeto a sus derechos fundamentales y la garantía de los derechos y condiciones sociales requeridos para esa dignidad”.
Pero no podemos limitar ese lema y ese fin sólo a los panistas. La búsqueda de una vida mejor y más digna para todos y el reconocimiento de la dignidad de la persona debe recaer en cada uno de nosotros, sin importar afiliaciones partidistas.
Y cuando hablamos de respeto a los derechos fundamentales debemos referirnos no sólo a los derechos de los gobernados, sino también a los de los funcionarios públicos. A veces se nos olvida que ellos también son personas y que tienen derecho al trabajo con la justa retribución, a la salud, a una vivienda digna, a la vida…
¿Saben cuánto gana un policía? En Apodaca recibe un salario bruto de 7,920 pesos. En el resto del área metropolitana andan alrededor de la misma cantidad. ¿A cambio de qué? De cuidar nuestra seguridad y la de nuestros bienes, a riesgo de perder hasta la propia vida.
Hay trabajadores que ganan mucho más de esa cantidad y están todos los días sentados detrás de un escritorio en una oficina con clima, en donde sólo se arriesgan a que les salga una várice en las piernas por no hacer ejercicio.
Los policías arriesgan su vida por nosotros… ¿y cómo les pagamos? Con salarios miserables que no les alcanza para mantener a su familia, con turnos de trabajo agotadores, con falta de equipo y capacitación, con la restricción de sus derechos fundamentales.
Ya es tiempo de empezar a verlos como seres humanos. Ya es tiempo de reconocerles su dignidad y sus derechos. Ya es tiempo de que la búsqueda de una vida mejor y más digna sea realmente para todos.
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