A los 71 años, don Aurelio jamás quiso ser una carga; por eso trabajó duro… hasta morir.
Ayer, mientras limpiaba la alberca de una familia que lo había contratado para ello, el hombre sufrió un infarto al corazón que lo dejó sin vida.
Su cuerpo quedó en las aguas a las que aplicaba trabajos para mantenerla limpia.
Aurelio Robledo Sánchez murió en la casa marcada con el número 502 de la calle Sauce, casi esquina con Gómez Morín en la Colonia Santa Engracia, en el municipio de San Pedro.
El agua cristalina de la alberca que tenía frente de sí, fue la última imagen que guardó su mente.
Segundos después cayó dentro…
Su cuerpo fue descubierto por el vigilante de la casa, quien salió a comprar pan y café para ambos, pero a su regreso se percató que Don Aurelio, que vivía en Manuel M. Vigil 7324 colonia Valles de Santa Lucía, en Monterrey, se encontraba en el fondo de la alberca, muy cerca del trampolín.
El guardia, que no fue identificado, solicitó la intervención de los paramédicos de la Cruz Roja Metropolitana al filo de las 09:15 horas de ayer, al arribar los técnicos en urgencias médicas determinaron que ya no contaba con signos de vida.
Los socorristas solicitaron la intervención del Ministerio Público para que diera fe de lo ocurrido, por lo que acudió el fiscal, Víctor Manuel Silva Vázquez, quien solicitó el traslado del cuerpo al Hospital Universitario para que se realice la autopsia de ley, y así determinar las verdaderas causas de su muerte y se descartar un homicidio.
MÁS ALLÁ… MÁS ACÁ
-Dos veces a la semana, el hombre se trasladaba de lo que fue la colonia Granja Sanitaria hasta Santa Engracia para ganar el sustento.
-Nunca quiso que su familia le mantuviera, dijo que moriría trabajando y así fue.