Leonel circulaba con toda precaución; pero del otro lado, Alan traía prisa por algo que no recuerda… entonces comenzó a gestarse la tragedia

Los gritos de dolor de Leonel Ángel Landeros estremecen a los conductores; el muchacho de unos 25 años de edad, está atrapado en el interior de su auto Polo, de Volkswagen.
No tendría que estar aquí…
No, cuando circulaba correctamente por la avenida Rogelio Cantú; cuando guardaba la distancia con el conductor que le antecedía.
No, no debería estar aquí, en medio de los hierros retorcidos.
Alan, el conductor de una camioneta pick up tipo Ranger, de la Ford, le pide perdón tímidamente.
Y tiene razón en buscar que se le perdone.
El muchacho, coahuilense de origen, aceleraba a fondo, seguro de una pericia que no tiene…
Dos o tres veces invadió el carril contrario de circulación en la peligrosa avenida, para rebasar a quienes circulaban más lento que él.
Traía prisa… pero no sabe por qué.
Pero en uno de esos rebases, cuando pisaba a fondo el acelerador de su camioneta para que “reparara” sobre el pavimento, apareció de repente el miniauto; tan cerca y tan claro, que pudo ver paso a paso la forma en que lo impactaba.
¿Cuál sería la velocidad?
Uno de los oficiales, quien reconoce que no es perito, sugiere que circularía a unos 100 kilómetros por hora…
La clase de impacto que luce la camioneta es una muestra de que no venía despacio, explica.
Y tiene razón, la camioneta de Alán luce destrozada del frente.
Y tras el impacto, el chirriar de las llantas de otros vehículos; los gritos del conductor del Polo y la angustia de quienes se acercan y escuchan el lamento del joven.
Intentan ayudarlo, pero les dice que no se puede mover…
Es necesario esperar a los socorristas de las cruces Roja y Verde, quienes utilizan el equipo de corte para el rescate urbano y por fin extraen al lesionado.
No dice algo… solamente se queja de intensos dolores.
Landeros Martínez pregunta con insistencia “Por qué… por qué”.
Pero no hay respuestas; Alan solamente observa cómo se lo llevan al Hospital San José.
El lesionado trae una credencial de CEMEX, así es como se le identifica porque no puede coordinar palabras.

CON LUPA
-El auto del lesionado circulaba a unos 65 kilómetros por hora.
-La avenida Rogelio Cantú, en el tramo del percance, no tiene camellón, así que muchos como Alan pueden rebasar invadiendo el carril contrario.